En 1996, Danny Boyle llevó al cine la novela de Irvine Welsh y nos entregó un retrato brutal de la juventud escocesa marcada por la adicción, la amistad y la desesperanza.

Este proyecto convirtió a Ewan McGregor en un icono mundial y nos regaló una de las secuencias más memorables del cine noventero: Renton corriendo por Princes Street al ritmo de “Lust for Life” de Iggy Pop.

«Choose life. Choose a job. Choose a career. Choose a family…» — la frase que abrió la película se transformó en un mantra pop que aún circula en camisetas, memes y campañas.

El legado cultural de “Trainspotting” no fue solo cine: fue moda, fue actitud, fue un espejo incómodo de los 90.

Su estética frenética, montaje innovador y banda sonora (Underworld, Lou Reed, Blur) marcaron un antes y un después.

La película influyó en series, videoclips y hasta en el diseño gráfico contemporáneo, con su estilo glitch y saturado.

Treinta años después, sigue siendo referencia obligada para hablar de juventud, rebeldía y cultura rave.

Algunas de las celebraciones del 30 aniversario en 2026 ha traído homenajes alrededor del mundo: 

  • En Japón, el proyecto Filmarks 90’s reestrenó la película en salas con funciones especiales. 
  • En Londres, la Atom Gallery presentó Trainspotters #T30, una exposición con más de 30 artistas reinterpretando el legado visual del filme, incluyendo al fotógrafo del póster original.  

En un mundo saturado de pantallas, la vigencia digital de esta historia recuerda que la cultura puede ser incómoda y profundamente humana.

Su estética glitch, sus colores saturados y su energía caótica dialogan con la era digital actual, donde la juventud sigue buscando identidad entre el ruido.

Treinta años después, “Trainspotting” no es solo una película que recordamos: es una experiencia que seguimos viviendo. Porque elegir la vida nunca fue tan punk, tan rave y tan cinematográfico.

#Trainspotting30 #ChooseLife #CineNoventero #DannyBoyle #CultMovie

Patrocinadores


Privacy Preference Center